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Suavemente el silencio se apodera
de tu dulce melodía, inquietante.
Piano de sonido intenso y delirante
mientras la cuerda a tu fuerza se modera.
La noche, envuelta en tristeza alucinante
de tu inquieto amor, se desvanece;
transcurriendo así la música que amanece
como amanece el nuevo dolor del amante.
Amante eres, piano, y en tu melodía permanecen
las notas inquietas del misterio de tu alma,
conjugando con la música la melodía y la calma
del sonido melancólico que emerge y se desvanece
bajo la sombra de tus sueños. Amanece.
Mientras tu música, triste piano, enciende eternamente
la melodía pálida que destila su brillo en mí, suavemente.
Y tan sólo son efímeros recuerdos de alegrías
mientras tus notas son fantasma de mis muertos días,
de la melancolía, triste piano, de tu sonido en mi mente.
Nathalia Stella Ayala
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