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Buscando su belleza
puedo hallar mi camino, mi guía.
Y tejo en palabras
el riego de mi herida.
Es poderoso y temible.
Como tempestad en el alma
sacude la tierra bajo mis pies,
y el cielo, sobre mi cabeza abrumada,
en murmullos suaves abre su corazón.
La voz de mi silencio,
en luz tenue, hace que tiemble de miedo
en mis sombras;
las turbulencias me invitan a gritar
batiendo mis alas, buscando el bramar.
Florecerá la aurora,
y mi amor danzará
como hojas de otoño
buscando el deseo, el éxtasis
a mi boca sedienta,
con las manos extendidas
hacia mi ebrio corazón.
Es la canción que quiero oír
al contemplar su imagen
con ojos cerrados,
rompiendo la coraza,
encantarlo en mi sueño radiante
y en mi esencia hechizada.
Mi alma, como ala atada a su garra
en mi jardín siempre en flor,
pronta a emprender el vuelo,
me llevará a la contemplación
para rasgar su armadura
y vulnerar su pasión.
Fanny M. Contreras S.
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